Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2006.
04/10/2006
Reconocerlo: Me parezco al prota!
16/10/2006
La santidad en el instante presente
Un guerrero japonés fue apresado por sus enemigos y encerrado en un calabozo.
Aquella noche no podía conciliar el sueño, porque estaba convencido de que a la mañana siguiente habrían de torturarle cruelmente.
Entonces recordó las palabras de su Maestro Zen:
"El mañana no es real. La única realidad es el presente"
De modo que volvió al presente y se quedó dormido.
Cuento Zen
Aquella noche no podía conciliar el sueño, porque estaba convencido de que a la mañana siguiente habrían de torturarle cruelmente.
Entonces recordó las palabras de su Maestro Zen:
"El mañana no es real. La única realidad es el presente"
De modo que volvió al presente y se quedó dormido.
Cuento Zen
23/10/2006
Adios a la rima
Agapito Pito era un rimador nato y recalcitrante. Un buen día viajó a un extraño país donde toda rima, aunque fuese asonante, era castigada con la pena de muerte.
Pito empezó a rimar a diestra y siniestra sin darse cuenta del peligro que corría su vida. Veinticuatro horas después fue encarcelado y condenado a la pena máxima.
Considerando su condición de extranjero, las autoridades dictaminaron que podría salvar el pellejo sólo si pedía perdón públicamente ante el ídolo antirrimático que se alza en la plaza central de la ciudad.
El día señalado, el empedernido rimador fue conducido a la plaza y, ante la expectación de la multitud, el juez del tribunal supremo le preguntó:
- ¿Pides perdón al ídolo?
- ¡Pídolo!
Agapito Pito fue linchado ipso facto.
Otto-Raúl González
Pito empezó a rimar a diestra y siniestra sin darse cuenta del peligro que corría su vida. Veinticuatro horas después fue encarcelado y condenado a la pena máxima.
Considerando su condición de extranjero, las autoridades dictaminaron que podría salvar el pellejo sólo si pedía perdón públicamente ante el ídolo antirrimático que se alza en la plaza central de la ciudad.
El día señalado, el empedernido rimador fue conducido a la plaza y, ante la expectación de la multitud, el juez del tribunal supremo le preguntó:
- ¿Pides perdón al ídolo?
- ¡Pídolo!
Agapito Pito fue linchado ipso facto.
Otto-Raúl González