Desincronización de relojes

X es un hombre; un hombre cualquiera. Y es una mujer; una mujer cualquiera.
Un día X le dice a Y que la adora, que la quiere y que sólo a ella amará por siempre (cosa que es mentira como se verá después). Aunque X insiste, persevera, solicita, Y no quiere comprometerse. Sin embargo no da una respuesta tajante, lo que desasosiega a X.
Con el tiempo, X se cansa y empieza a amar a otra mujer, con la que le va divinamente. En cuanto X se marcha con la otra mujer, Y piensa que siempre ha querido a X, que es su verdadero amor y que sólo podrá amarle a él (cosa que es mentira, como se verá después).
Una tarde, con Y llorosa y X desconcertado, ésta le confiesa su atribulado amor. X duda, todavía le gusta mucho Y, pero le ha costado un triunfo encontrar a la mujer que quiere ahora y no va a tirarlo todo por la borda. Sin embargo, no le da a Y una respuesta clara.
Y se siente despreciada y, para llenar el vacío que ha dejado X, introduce un nuevo hombre en su vida. Cuando X los ve juntos siente que su corazón se quiebra. Inicia una depresión que le hace romper con la mujer con la que está y pasa las tardes entre largos llantos y copiosos poemas de amor dedicados a Y. En tales versos, que X escribe sin descanso, queda manuscrito que sólo ha querido a Y, y que sólo a ella querrá.
X logra publicar los poemas y se hace famoso. Una larga lista de excitantes jovencitas aparece en su vida. Al cabo de mucho sexo con calcetines colorados, X olvida a Y. Esta última, desde que X ha alcanzado la fama, escucha los poemas de X por la radio, acude a sus recitales, lee muy concentrada las críticas sobre los libros de X en el periódico. El hombre que estaba con Y se harta de que lea sin parar a X y la deja. A Y no le importa, sólo piensa en X, convencida de que le quiere y de que siempre le querrá (ya, bueno).
Con el paso del tiempo se van haciendo viejos sin advertir que siempre se querrán pero que nunca se han querido, o que siempre se han querido pero que nunca se querrán, porque los intervalos de su amor no se han encontrado jamás y, al menos para hacer el amor, dos personas tienen que coincidir a la vez en la misma cama.
Entrevista en "Callejeros"
A un hombre de unos 73 años le está entrevistando un periodista de “Callejeros” en un jardín.
El hombre entrevistado se expresa del siguiente modo:
Soy hijo de exiliados.
Hasta los 27 años y hasta poco antes de la transición no pude volver a España por culpa de Franco.
A mi padre, pobrecito, no sabíamos ni dónde enterrarlo.
Mi madre estuvo muchos años en silla de ruedas.
Ahora tengo 73 años.
Hace meses me quitaron el 30 % de un pulmón.
Mi mujer es inmigrante.
Tengo tres hijos con ella.
De los tres sólo trabaja una, la del medio,… pero no cobra nada.
Todos, incluidos los nietos, viven de mi asignación.
La mayor se acaba de divorciar.
Mi yerno se daba a las drogas y al alcohol y la ha dejado con dos niños.
El pequeño de mis hijos aún no se ha ido de casa y además se ha casado con una divorciada y la ha traído a vivir con nosotros.
Esa señora antes trabajaba, tenía muy buen puesto, pero desde que vino a mi casa ya no hace nada.
Ahora tienen dos niñas que también viven bajo nuestro techo.
Y para colmo este año, con lo de la crisis, casi no nos hemos podido ir de vacaciones y si me apuras… ni he podido celebrar que España ha ganado el Mundial.
Para colmo, el marido de la mediana anda en líos con la justicia.
Al enterarme me desmayé y casi pierdo un ojo al darme con una puerta…
El periodista pone cara de asombro y comenta:
Majestad, no creo que su situación sea tan mala...
El Mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso - reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.
Eduardo Galeano
El Deseo
Escasos minutos antes de que la bella candidata mantuviera su entrevista oral con los miembros del jurado, una voz inesperada anunció por megafonía que todos los países que en aquel momento soportaban conflictos bélicos habían decidido firmar un tratado de paz con el enemigo y de inmediato retirarían las tropas del frente. Amén de aquella esperanzadora noticia, la megafonía de la organización confirmó que, por tercer año consecutivo, el agujero de la capa de ozono había encogido un veintitrés por ciento y que la temperatura media del Planeta volvía a bajar dos décimas respecto a la del año anterior. Por último, aunque no menos importante por ello, se difundió la buena nueva de que un científico neocelandés había donado al tercer mundo un reactivo químico capaz de transformar los cantos rodados en arroz, el aire en agua potable y el barro de los caminos en empanada argentina con doble de carne picada.
Al principio, la postulante a Miss Universo pareció desconcertada, pero, al cabo, cuando el miembro más veterano del jurado se dirigió a ella para pedirle que formulase un deseo, la joven, derrochando desparpajo a raudales, dijo: "Que los del quinto pongan la música más baja, por favor, así no hay quien se acabe El Quijote".
Javier Alonso
Tiempos locos
Pues si amigo: he vuelto!. Parece que ya voy a tener un poco más de tiempo para actualizar esto y seguir las aventuras de mis amiwitos y eso es lo que haré. Ahora que ya casi me siento con el deber cumplido tras prácticamente haber terminado las funciones de Juan Sin Miedo y ya solo tener pendientes 3 bolos más de Terror y Miseria. Ya puedo decir que me empiezo a sentir un poco más liberado.
Y que mejor forma que seguir compartiendo con vosotros. Pues eso aquí seguimos, volvemos a la carga!. Tras los tiempos locos de los últimos meses supongo que la normalidad ira volviendo a la vida. Un poco de sosiego que no vendrá mal.
De todas formas, no creo que tarde mucho en extrañar la vorágine de los últimos meses. Aunque tampoco creo que tarde mucho en volver. Seguramente salen más bolos en la parte teatral y la vida no deja de ser algo dinámico, así que seguiremos dando guerra.
Por cierto ayer me hice un año mayor. Quien lo diría!, en todo caso este año ha sido tan especial (gracias a todos quienes lo han hecho posible….) que se podría decir que los 32 pasaron como una exhalación.
Ahora con 33 la cosa ha de cambiar. Mi hermana dice que es un número bonito.., la verdad que yo no puedo quejarme de los 32 pues estuvo lleno de buenos momentos… (salvo la neumonía!). Sinceramente: me podría conformar con que el nuevo año que comienza sea simplemente igual.
Bueno os dejo unas imágenes del musical JSM, un proyecto que me ha ilusionado mucho, en el que hemos currado mogollon, y donde la responsabilidad ha sido grande. Pero ya comienzo a sentirme un poco más libre. Un proyecto que siempre será parte de mi.
Hasta más ver.
ESTAR DE PASO
- Maestro, ¿dónde tienes el resto de tus pertenencias: tus muebles, tus ropas?
El maestro miró el pequeño hatillo que el peregrino había dejado a su lado mientras tomaba el té, y dijo:
- Veo que tú llevas las tuyas en un pequeño hatillo...
- Sí - replicó con rapidez el peregrino-, pero es que yo estoy aquí de paso.
El anciano sonrió y con serenidad respondió al viajero:
- También yo estoy de paso.
Cuento sufí
El Rey Midas
Erasé una vez un rey que pidió un deseo al oráculo de los dioses.
- Quiero que todo lo que toque se convierta en...
Y justo en ese momento se tropezó y dijo "mierda".
Y todo lo que tocaba se convertía en mierda y se murio de hambre y de asco.
Javier Coronas y Jose A.Videgaín
UNO Y SIETE
He conocido a un niño que era siete niños.
Vivía en Roma, se llamaba Paolo y su padre era tranviario.
Pero también vivía en París, se llamaba Jean y su padre trabajaba en una fábrica de automóviles.
Pero también vivía en Berlín, y allá se llamaba Kurt y su padre era profesor de violonchelo.
Pero también vivía en Moscú, se llamaba Yuri, como el astronauta Gagarin, y su padre era albañil y estudiaba matemáticas.
Pero también vivía en Nueva York, se llamaba Jimmy y su padre tenía una gasolinera.
¿Cuántos he dicho? Cinco. Faltan dos.
Uno se llamaba Chu, vivía en Shangai y su padre era pescador; el último se llamaba Pablo, vivía en Buenos Aires y su padre era pintor de brocha gorda.
Paolo, Jean, Kurt, Yuri, Jimmy, Chu y Pablo eran siete, pero eran el mismo niño que tenía ocho años, sabía leer y escribir e iba en bicicleta sin poner las manos en el manillar.
Paolo era moreno, Jean rubio y Kurt castaño, pero eran el mismo niño. Yuri tenía la piel blanca y Chu la piel amarilla, pero eran el mismo niño. Pablo iba al cine en español y Jimmy en inglés pero eran el mismo niño y reían en el mismo idioma.
Ahora los siete son mayores y ya no podrán hacerse la guerra, porque los siete son un solo hombre.
Feliz Año Nuevo!
Gianni Rodari





