Adios a la rima

Agapito Pito era un rimador nato y recalcitrante. Un buen día viajó a un extraño país donde toda rima, aunque fuese asonante, era castigada con la pena de muerte.

Pito empezó a rimar a diestra y siniestra sin darse cuenta del peligro que corría su vida. Veinticuatro horas después fue encarcelado y condenado a la pena máxima.

Considerando su condición de extranjero, las autoridades dictaminaron que podría salvar el pellejo sólo si pedía perdón públicamente ante el ídolo antirrimático que se alza en la plaza central de la ciudad.

El día señalado, el empedernido rimador fue conducido a la plaza y, ante la expectación de la multitud, el juez del tribunal supremo le preguntó:
- ¿Pides perdón al ídolo?
- ¡Pídolo!

Agapito Pito fue linchado ipso facto.

Otto-Raúl González
23/10/2006 07:10 El que suscribe: Juanone Pair. #.

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